lunes, 26 de enero de 2009

Susana, por ejemplo.

Susana hoy se va de alta y se despidió de mí con un abrazo grande y llorando (es tan llorona como yo) diciendo que me quería mucho.
Me voy a las cinco en punto, sentenció.
Tuve que regañarla y mandarla de nuevo a la cama porque eran las cinco y media de la madrugada.
¡Ni punto ni nada……….a dormir Susana que te has liado y no te vas hasta la tarde!

Está muy mejorada y llena de buenas intenciones.
Dice que a partir de ahora se tomará siempre la medicación para no tener que volver tan a menudo al manicomio. Lo llama así y dice que nos dejemos de milongas los loqueros intentando disfrazar la durísima realidad con palabras maquilladas.

A Susana se le murió su padre cuando tenía quince años y su hermana cuando decidió acabar con su sufrimiento lanzándose desde un decimoprimer piso desde un hospital de Euskadi. Desde entonces la cuida su madre a pesar su también fragilísima salud mental.
“ A veces pienso que si no hubiéramos tenido que emigrar de Zamora, mi hermana que padecía anorexia nerviosa no se habría suicidado. Os pido que no me pongáis con Alicia en la misma habitación porque no podría soportarlo” dice.

Alicia también tiene su edad y anorexia y tiene altibajos y sube y baja de peso y de ánimo como un yoyó al que está a punto de rompérsele la cuerda.

Susana tiene treinta y dos años, una postura ejemplar ante la vida para idiotas como yo, que se quejan de una mota en el ojo.

Susana padece de todo un mundo muy poco propicio y además de esquizofrenia.
Tiene unos ojos azules inmensos que espero no volver a ver nunca más.

9 comentarios:

tino dijo...

Me gusta pasar y leer esto que escribes. Gracias. Abrazos. Tino

Néstor Morris dijo...

Eres un manantial de sensibilidad, mi querida Bleti...
Besos

Santiago Redondo Vega dijo...

La verdad de las cosas está más cerca de la prosa que de los versos, Amparo. La realidad siempre supera a la ficción. Dile a los poetas que finjan, que la realidad no lo necesita porque supera la mejor imaginación. ¡Cuánto me duele lo que tu palabra acaba de expresar! Con esa cotidianidad de la verdad sin límites. Se marchó Susana y ojala no vuelva nunca, pero la espera la vida, su vida, sin metáforas ni olimpos.
Lo crudo es crudo, y no se embellece con nada. Así de cruel, así de insoportable. ¿Dónde está la locura de Susana?
Un abrazo Amparo, siquiatra de poetas o viceversa.
Santiago.

Anónimo dijo...

Entrar en tu blog, Amparo, es entrar a un mundo de ternura, de exquisita ternura. Emociona leerte, que lo sepas. Pocas personas conozco que sean capaces de expresarse con esa claridad y fluidez con que tú lo haces. Abrazo.

Sag.

Santiago Redondo Vega dijo...

Perdóname Amparo, pero no puedo por menos que dejarte este par de poemas blancos que me han inspirado la lectura de este testimonio tuyo. Perdóname digo, por lo espontáneo, no por lo profundo.
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SUSANA, POR EJEMPLO
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Susana es la manera que encuentran los desmanes
de hacer causa común contra una mujer fuerte,
asirla por los pelos y desgarrarla entera
y lacerarla toda y despreciarla luego.
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Se la enfrentó la vida con rostro adolescente
cuando perdió a su padre sin un adiós siquiera,
parece que era reo de deudas celestiales
y tuvo que morirse hasta el último céntimo.
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Al cabo fue su hermana quien quiso volar alto
y tuvo la osadía de demostrarle al suelo
cómo sin alas firmes ningún humano vuela
por mucho que se ascienda, por alto que se olvide.
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Así golpe tras golpe, se golpeó Susana
de bruces con la impronta de los hados malditos
y un mar de esquizofrenia se desnortó en su casa,
embarrancó su mente y le anegó su mundo.
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Ahora vuelve al tiempo, osada y temerosa
con el miedo adosado a un cuerpo dolorido,
esperemos que obtenga licencia de los dioses
y la dejen vivir hasta el próximo escarnio.
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Santiago Redondo Vega 28/01/09
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ANORÉXICA SOMBRA
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Alicia es una muestra de esta sociedad magra
que propicia la moda de famélicas sílfides;
mujeres sin caderas, de amedrentados bustos
asidos por cinturas de estrechos gibraltáricos.
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Se miraba al espejo que tanto la admiraba
desde el perfil raquítico de su cerebro obtuso,
y se veía gorda, tan falsamente gorda
que hasta el mágico espejo se lloraba de cruces.
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Tenía en la hendidura de los intercostales
espacios de los huesos, descarnados vacíos,
rebosantes de ingenuas mentiras maliciosas
que saciaban con aire su apetito anoréxico.
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Y comía de nada para no engordar nada
mientras iba agrandando con pellejo inaudible
los obesos desmanes de esa endiablada gorda
que más se exuberaba cuanto menos comía.
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El cerebro es mentira cuando el cuerpo le niega
y es quimera engañarle con pócimas idílicas,
sabe más de la vida un estómago enjuto
que la grasa superflua de endiosados modistos.
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Perdónanos Alicia el tiempo que has perdido
en este falso mundo de magia tan hipócrita
que ahorma la belleza de un cuerpo insobornable
al diseño de pino de un vestido de muerte.
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Santiago Redondo Vega, 28/01/09

Bletisa dijo...

Y a mi que pases Tino.Muchas gracias.

Bletisa dijo...

Hola Nestor, gracias por venir.
Un beso grande.

Bletisa dijo...

Sag, me gustaría saber contar las cosas mejor, escribir mejor, pero aun con mis limitaciones me gusta contarlas y me gusta que haya gente como tú capaz de emocionarse.
Te lo agradezco mucho.

Un beso.

Bletisa dijo...

Tu has contado la verdad de Susana y de Alicia, de sus mundos -que como ves se cruzan- con las pocas claves que te he dado mucho mejor que yo, y en verso por muy blanco que sea Santiago.
Los voy a subir como entrada nueva para que los puedan leer los poetas que me visitan.

Un beso y muchas gracias por tu presencia siempre amable.