es EVA MARÍA RODRÍGUEZ PICAZO
con su poema
Ya no duermen las piedras tal al norte
(ya no duermen las piedras tan al norte)
Fue la piedra cántabra la única incansable
aquellos días, a la espera del golpe firme y preciso.
La piedra pulida en la boca de almíbar
de un niño.
– no te costaba nada entonces –
Crecían las dalias
y tú no te dabas cuenta,
empeñando el tiempo
en pulir la piedra.
Crecían las mandrágoras y
los jarales.
Crecían los dientes y la risa.
Distancias. Lugares que alcanzaste
en tu memoria verde.
Decían tú y el infinito. La grandeza
de tu nombre
y tú no te dabas cuenta,
empeñando el tiempo
en pulir la piedra.
Fueron aquellos, tus ojos,
a los que les costaba entender,
que ya nunca dormirían
en el norte, ya nunca sin ti,
nunca sin las dalias y las piedras.
© Eva R. Picazo
Enhorabuena Eva.
