miércoles, 27 de mayo de 2009

ME ERIJO EN REMITENTENTE

Te escribo
con la justa sobriedad del que se escapa
en el instante exacto de la huida.
Si hubiera sido ayer
que no coleccionábamos pretextos
ni era una hecatombe mirarnos frente a frente,
esta carta de hoy
no se parecería a un mal ensayo filosófico.

Me erijo en remitente y por derecho,
elijo el tono exacto y las palabras.
El derecho a decir y no ser entendido.
A devolver la rabia mordiendo si me muerden.
El ritmo y la cadencia de lectura
es sólo asunto tuyo si algún día
tienes algo de tiempo y la rescatas
del fondo del cajón donde te guardas
todos los desconciertos, las metas no alcanzadas,
los flancos doloridos, los exilios,
y la consciencia absurda de un paso acelerado.

Bletisa.

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

en ese cajón esta mi alma guardada y sola como siempre..

siempre es un inmenso placer leerte

saludos fraternos con el cariño de siempre
un abrazo muy grande
besos

Ana Clavero dijo...

Desnudánte y echando sapos fuera, que se dice en mi pueblo.

Siempre hay que elegir el derecho a decir, aunque no nos entiendan.

Un abrazo

azote rojo dijo...

Amparo Bletisa es sin lugar a dudas lo único interesante de la generación neogeriatrica.Aquí lo vuelve a demostrar una vez más.

Neorrabioso dijo...

¿Remitentente? Los neorrabiosos decimos remitente, sin más. Está claro que estás explorando nuevas posibilidades del lenguaje que a mí se me escapan.

Abrazos con honda balear.

Hasta pronto.