miércoles, 31 de marzo de 2010

Lo dijo Truman Capote

En el blog de Batania he leído unos fragmentos que publica del prefacio a Música para camaleones de Truman Capote.
Son muy interesantes todos pero resalto este porque es especialmente aplicable a la poesía. Todos los escritores, los de cualquier género deberían hacer esta reflexión pero muy especialmente los poetas y aplicarla a sus poemas.

“Para empezar, creo que la mayoría de los escritores, incluso los mejores, son recargados. Yo prefiero aligerar, la noción sencilla, clara, como un arroyo del campo. Pero noté que mi escritura se estaba volviendo demasiado densa, que utilizaba tres páginas para llegar a resultados que debería alcanzar en un simple párrafo.”

Os recomiendo el post entero en el blog del Neorrabioso

21 comentarios:

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Pues a mi esto siempre me plantea dudas, porque si bien es cierto que a la hora de transmitir un mensaje la concisión y la precisión, son cualidades deseables en el texto, ¿qué pasa cuando lo que se quiere transmitir es una sensación?

El lenguaje bien utilizado es en ocasiones de una belleza inmensa y los buenos escritores son capaces, sin recargar en exceso, de hacer sentir al que lee. Pero eso no significa que el texto o el poema, deban ser simples u obviar los adjetivos y los rodeos. A veces son esos rodeos los que logran transmitir la sensación creando una atmósfera que sería mucho más dificil de evocar utilizando construcciones sencillas.

Tampoco hay que pasarse y llenar el texto de puntillas, lazos, chorreras y volantes; como en casi todo, la virtud está en el término medio y sobre todo, en el talento.

Besos.

María Socorro Luis dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con la reflexión de Capote. Habla de claridad, concisión, sencillez, que no de simpleza.

Leeré el post. Gracias y besos. Soco

Gata dijo...

Si ya lo dijo ¿Quevedo?...
"lo bueno si breve, dos veces bueno" (salvo en determinardas ocasiones relacionadas por supuesto con encuentros en la tercera fase con tipos como...como no sé: Johny Deep ¡válgame Dior!:P)

Aaaaag (bostezo desde mi IPOD desde la campiña francesa)

Adieu mon cher amie
PD: un peu du vin?

urbanoyhumano dijo...

Esto es como los CV's
Hasta los mejores expedientes se pueden resumir en un medio folio.

Bletisa dijo...

El lenguaje bien sea hablado o escrito sirve para comunicarse, para interaccionarse con los otros.
Todo lo que no sea eso es un tanto patológico entre comillas.
El fin es comunicar lo que sea: Un anuncio, una sensación, una reflexión, una emoción, una información de cualquier tipo, etc...
Para que sea efecivo eso, para que cumpla su fin, debe darse algo imprescindible y es la claridad.
Claro que el lenguaje es a veces por sí mismo bellísimo, pero jamás tendría sentido si no comunica algo, por muy bello que sea.
¿De qué serviría eso?
Las más preciosas metáforas e imágenes (poeticamente hablando) no servirían de nada, no serían poesía si no dejan claro un mensaje.
Podrá ser otra cosa a la que yo personalmente tendría que buscarle un nombre (para otros tal vez ya lo tenga)pero no poesía.
Claro que se puede disfrutar de la lectura de un escrito "preciosista" sin más, sin nada por dentro, pero insisto que para mí eso no es poesía.

Soco te puntualiza muy bien cuando dice que Capote habla de claridad, de concisión, de sencillez pero no de simpleza.
No hay que confundir.
Un escrito puede ser sencillo y no ser simple.
Esto sería larguísmo y para charlar horas Mayte.

La virtud no siempre está en el término medio, o sí (vaya usted a saber) pero yo soy de los que creo que como decía Baltasar Gracián que lo bueno si breve y añadiría que consiso y bello, dos veces mejor,,,,,,y hasta tres.

Bletisa dijo...

Es interesante Soco: ya me dirás.
Un beso.

Bletisa dijo...

Lo dijo el Balta Gata pero como tú estás ahí tiradaza con tu vino, con tu amor en las francias....pues pasas de todo só asquerosa.

Me da envidia cochina y marrana tu vino, tus bostezos en plan imperio Romano, tu campiña Francesa.
Hay encuentros que cuanto más largos mejor y hablo de poesía que conste. A los otros se le supone la virtud.

Sí Gata, chin chin. Brindemos con tu vino y por nosotros, que al fin y al cabo somos lo único importante.
Disfruta

Bletisa dijo...

O en un cuarto y mitad.El mío seguramente en un par de lineas.
Un poema en cuatro o cinco versos, Beatriz. Lo demás suelen ser florituras, a veces espectaculares pero totalmente prescindibles.

Adolfo González dijo...

Gata:

la cita: "lo bueno, si breve, dos veces bueno. Lo malo, no tan malo" es de Gracián, no de Quevedo.

Saludos a todos. Menos teoría y más práctica, os digo. Vamos, que menos samba y más trabajar.

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Pues si y no, bajo mi punto de vista.
El lenguaje va más allá de la mera comunicación y el recrearse en las palabras es un poco como la música de una canción: la letra dice algo y la música lo hace más bello.

Eso si, estoy en contra del artificio gratuito, de la complicación por si misma. Pero hay muchos registros para comunicarse, no es lo mismo redactar una instancia que una carta de amor.

Yo es que soy muy petarda escribiendo, que le vamos a hacer... pero si creo en el término medio. A modo de ejemplos extremos:

"Oscuras nereidas se ahogan en los pliegues cansados de esos profundos óculos"

frente a

"Está llorando"

El mensaje es el mismo, pero ni calvos ni siete pelucas, que diría mi abuela...

Adolfo González dijo...

Mayte, yo que tú no diría "bajo mi punto de vista", sino "desde mi punto de vista". Ya tendrá después cada cual su propio valorar si ese punto de vista es alto o bajo. No digas que eres petarda escribiendo, porque no es así.

Desde mi punto de vista, decirte que prefiero la segunda opción que pones en los dos entrecomillados: "Está llorando".

Respecto a la escritura poética, a mí lo que me apasiona es la experimentación y yo diría, incluso, la investigación, aunque los descubrimientos que se logran son, con frecuencia, sorpresivos para el mismo poeta que investiga, que no lo hace con otro afán -me parece- que el de trascender los propios límites del ser. Por supuesto, ese fuego en el culo implica un cambio de registro conestante. Al igual que la forma del poema, el sentido siempre se está convirtiendo en otra cosa. Por otro lado, la existencia podría tratarse de un artificio muy sutil de la no existencia.

Hale. Me callo ya para ser profundamente coherente, que si no me pongo a decir una cosa y una me lleva a otra y la otra a la de más allá y entonces no callo nunca. Además, tengo que investigar, porque me siento preñado de 5 meses de inspiración.

Ignacio dijo...

Bonito debate, pero envenenado. Al final todo es una cuestión de códigos. La concisión, o brevedad o sencillez o como lo queramos llamar, no está en la simpliflicación o en la cantidad de texto, sino en la "limpieza" del mensaje. Si el mensaje en complejo, requerirá más espacio para su "codificación". Lo que se intenta es evitar aquellos elementos que desvían o desvirtúan dicho mensaje.
Yendo más allá aún, tendríamos que tener en cuenta que un mismo mensaje puede tener múltiples códigos para múltiples receptores. De tal manera que la percepción del mismo variará según los receptores y su comprensión de los diversos códigos (de ahí nuestra dificultad para comprender escritos de culturas con códigos diferentes). Y aún más allá, el lenguaje no sólo comunica en el plano significado-significante, sino en otros diferentes: inconsciente, rítmico, etc...
Y, siendo nosotros aspirantes a poetas, más claro debería estar para nosotros todo ese ámbito que nos permite llevar las palabras mucho más allá del estricto sentido de las mismas.
La lengua es profundamente ambigua y ahí radica una de nuestras mejores armas para expresarnos. De lo contrario todo se podría expresar con un lenguaje "funcionarial" o incluso, llegando al extremo, un lenguaje de lógica pura (binario, por ejemplo).
Resumiento: Claridad no es igual a brevedad.

Y ya vale de royos (los míos quiero decir)

Besos.

Adolfo González dijo...

Ignacio:

al menos yo no veo veneno por ninguna parte en este "debate". Hablas del mensaje y de códigos y no sé qué y no sé cuántos, pero la poesía se dice a sí misma: es decir, el mensaje se escribe cartas a sí mismo.

Por otro lado, yo no soy un aspirante a poeta, sino un poeta que no deja nunca de aprender. Por tanto, te ruego que no me consideres dentro de ese "nosotros", o que al menos me excluyas a la hora de decirlo en alto o por escrito.

¿Y sabéis qué, amigos? Que basta ya de poesía por hoy. Que me voy a tomar una sidra, ya que estoy en mi tierra.

Perdón a Bletisa si he molestado por haber intervenido tanto.

urbanoyhumano dijo...

Estoy de acuerdo con Ignacio.
No me gustan las correcciones y menos en una plataforma como internet que nos lleva a errores del tipo que sean.
Porque quienes las cometemos las sabemos.

Buenas vacaciones. Éstas fuera de control y más miradas.

Jose Zúñiga dijo...

Así es la rosa (JRJ).
Menos rollos.

Ignacio dijo...

A Adolfo González: No me refería específicamente a nadie con lo de "aspirante a poetas". Por lo tanto no era necesaria precisión. Puede usted considerarse lo que le plazca.
Personalmente yo no le considero, ni poeta ni nada en concreto, pues no he tenido el gusto de leerle.
Pero esto son manias mías, puesto que en mi opinión la cualidad artística, en cualquier ámbito, no proviene de una acto propio y voluntarista: Yo soy tal... porque me apetece.
No, esa percepción tiene que ser externa y con un consenso razonable: Seré poeta si así lo entienden quienes me leen.
Pero, en definitiva, son simples manías mías. Cada cual con la suya.
Y sí, dejadla, pero dejadla todos, incluso él, que no se privó de marearla cuanto le vino en gana.

Más besos (para quien los quiera, para el resto sidra, aunque sea virtual).

Adolfo González dijo...

Ignacio:

No es que yo me crea poeta: es que lo soy. Es un dato tan objetivo como que soy varón. Pero decir que soy poeta no es pecar de prepotencia: nada más lamentable que este oficio. Si fuera panadero, también te rogaría que no me incluyeses en el "nosotros" del aprendices a panadero.

José:

Así es la cosa. No la toquemos más.

Santiago Redondo Vega dijo...

Me siento más identificado de pensamiento y predispocisión a la pluma con las sensaciones de Mayte y de Ignacio que con ninguna otras. Aunque todo es bueno para el convento, dependiendo del según y el cómo así deberían ser el cuánto y el porqué.

Pretensiones y voluntarismos aparte -el tiempo cura y restaña pecados de juventud- la poesía es una búsqueda y pobre de quien se crea que ya la ha encontrado, porque es mejor que a partir de entonces se siente a idolatrar promiscuamente su ego.

Una precisión sonora, el "bajo mi punto de vista" de Mayte no indica cualidad de altura, sino prisma de contemplación. Lo diga quien lo diga, poetas inclusive.

Otro que aspira y que busca, cuando lo consiga -si es que alguna vez lo logro- ya podré dedicarme plácidamente a otra cosa.

Santiago Redondo, eterno aspirante.

Bletisa dijo...

Creerse poeta y ser poeta no es la misma cosa.
Claro que uno puede creerse poeta y serlo para sí mismo pero si no lo es para los demás, se convierte en un auto de fe sin más, Adolfo.
De acuerdo con Ignacio. No son manías suyas.
Tengo que leer tus cosas con detenimiento a ver si yo también te considero poeta.

Bletisa dijo...

Tal vez sea mi carácter un tanto impaciente y con tendencia a la concición pero no soporto, ni en poesía ni en nada, los circunloquios innecesarios.
La belleza del lenguaje cuanta más mejor y sobre todo en poesía. Sí, pero con mensaje claro. Hasta admito los no tan claros pero con mensaje.
Que harta estoy de leer poemas con imágenes y metáforas de las que no saco nada en claro; poemas que me hacen sentir discapacitada intelectualmente, en los que me empleo especialmente como un reto para al final rendirme.
Pueden tener un ritmo perfecto, una factura perfecta pero te dejan con la boca abierta como un memo.
No están diciendo nada y si te atreves a preguntar encima te dicen que el autor no tiene por qué explicar o aclarar sus claves a nadie. Seguro que tienen razón pero paso de esa poesía de artificio.

He llegado a la conclusión que de que sí, que puede haber poemas precioso pero huecos como un paquete con lazos y purpurinas vacios por dentro.
Que ya lo dijo León Felipe y transcribo:
"Deshaced ese verso. Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma. Aventad las palabras, y si después queda algo todavía, eso será la poesía"
Estoy de acuerdo con él. Lo demás por muy bello que sea, será otra cosa pero no poesía.
Personalmente perfiero los poemas cortos, concisos y claros (no siempre simples)y bellísmos si es posible o feos como demonios pero que me emocionen y no intenten tomarme el pelo como lector.






Hay que decir lo que hay que decir

Santiago Redondo Vega dijo...

Entre el "circunloquio innecesario" (de acuerdo contigo Bleti) y el telegrama mismo, siempre hay términos medios. Lo importante es saber dónde y cuando ubicar uno o el otro.

Lo que no hay son verdades absolutas, y menos en la escritura. Aunque nos pretenda echar un capote Truman al respecto.

Vaya, ¡coño!, esto que acabo de escribir me ha sonado a verdad absoluta, mira por donde me parece que me estoy contradiciendo...

Esta Bleti, siempre pinchando. Humanos somos.