jueves, 29 de octubre de 2009

Ensoñación mirando el Duero.

Fotografía de las aceñas de Olivares (molinos de agua)


Esta ciudad que habito,
que vivo y que me vive,
empieza a levantarse con sus armas
a la razón que tuve de siempre para odiarla.

Son más puestas de sol que amaneceres
las que me ofrece el agua
del Duero cuando pasa sigiloso
lamiendo las aceñas con su lengua.

Y se me antoja hombre, viril y turbulento
el río y su destino, y la ciudad, Semura,
una mujer sumisa y consentida,
cabalgando a su grupa,
fuertemente abrazada
al silbo de su canto caudaloso.

Escápate Zamora con tu amor,
vete con él sin miedo.
Consiente ser raptada e imagina
una vida más larga,
más libre,
más líquida,
más llena, plagada
de peligros sin el peso
de tus piedras angostas
y asfixiantes.

Y no mires atrás.
La sal no es más que sal.

8 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Un poema muy bello.. me gusto.

Un placer siempre pasar por tu espacio..


Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos...

Pd: también me interesaría conversar..

Jose Zúñiga dijo...

¿Ensoñación o sueño? Te qudó eglóguico, ya lo creo.
Bss.

María Socorro Luis dijo...

AY, Bletisa. ese título y esa fotografia...
Porque te diré que hace... he cruzado ese río infinidad de veces. (tenía una amiga-compañera que vivía en Cabañales) Estudié ahí en la ciudad el bachillerato, y te puedo hablar de Santa Clara, del Castillo, del cine Barrueco, de Los Luises... en fin, qué sorpresa...

En cuanto a tu "eglógico " poema me deja alguna duda... "la razón que tuve de siempre para odiarla"... y "sin el peso de tus piedras angostas y asfixiantes"

Un gran abrazo.

Soco

Bletisa dijo...

Gracias Adolfo por tu constante presencia en mi cosas.
Conversamso cuando y como quieras, será un placer.
Un beso.

Bletisa dijo...

Que conste Zú que Zamora es una ciudad maravillosa y perfecta para vivir y es injusto lo que le pasa, o mejor dicho, lo que no le pasa.

Zamora es una égloga toda ella y me parece un privilegio vivir aquí.
Soy muy afortunada y lo sé pero eso no quita que me queje; soy una protestona muy impertinente a veces.
Un beso en cada moflete maestro Zú y mis respetos siempre.

Bletisa dijo...

Zamora ha cambiado mucho afortunadamente, pero aun así, sabrás de qué te hablo.

La verdad es que no la odio sino todo lo contrario y le debo gran parte de mi felicidad y bienestar.
Sigue siendo un poco axfisiante, eso sí, pero poco a poco empieza a respirar y a dejar respirar.
Le deseo lo mejor porque aquí estará mi casa para siempre.
Un beso.

Ana Clavero dijo...

Seguro que son más puestas de sol que amaneceres? Yo creo que si lo fueran, ese "escápate Zamora" sería mucho más factible.

Ya estoy dispersándome. Igual tú lo único que has querido es escribirle a tu Zamora, y yo estoy tratando de destripar los entresijos del poema.

Un besazo, Bleti.

Ana Villalobos Carballo dijo...

¡Anda, niña, que yo siempre he creído que eras de Madrid y resulta que eres de Zamora! Estuve este verano allí un fin de semana y me encantó, pero me supo a poco así que me quedé con ganas de volver. Es fácil ensoñarse o soñar mirando al Duero
El poema es muy bello y con algunos versos que sólo tú puedes descifrar. Supongo que siempre hay algo que odiamos de aquello que más queremos, si yo te contara de Sevilla, jajaja. Un gran placer pasar por tus letras.

Un beso que te llegue al corazón


Ana

PD. Por cierto, he visto que más abajo me has dejado una felicitación por el día de mi Santo, muchas, muchas gracias de todo corazón aunque sea muy muy tarde