jueves, 27 de noviembre de 2008

J.J SANCHEZ


Esta es la portada del amigo de SONIA FIDES el imprescindible J.JORGE SANCHEZ del que ella leerá algunos poemas en el Bukowsky el día de la presentación.


Manolo Fuentes dice en el prólogo: "Filosofía de la minucia, de J. Jorge Sánchez, funda la voz de una mujer desposeída y rota que se afianza inestablemente en la batalla del lenguaje, en los fragmentos de una poesía de la conciencia que unifica el proceso de la escritura. La creación de una estirpe en la que apenas hay un nombre y el número de una calle porteña son las únicas marcas referenciales de una voz sin nombre cuyo monólogo dramático viene a ser la estrategia para inquirir minuciosamente el stream of consciousness de esta ficción textual"


Stream of consciousness...¿eihm??

Nunca hago caso a los prologuistas de los libros porque no entiendo nada de lo que dicen. Suelen ser rebuscados en el lenguaje para quedar bien sobre todo con el autor que casi siempre es amigo y además porque no quiero que me dirija nadie ya desde el principio.
Es mucho mejor comenzar la lectura de forma inmaculada y sacar conclusiones sin ninguna referencia previa.


Una muestra de "La filosofía de la minucia" que he pirateado del blog del escritor Esteban gutierrez Gómez:


De pequeña hundía el dedo en la arena
y escribía mi nombre en la línea donde rompían las olas
para ver cuánto persistía.En el colegio, rompía las puntas de los bolígrafos
para grabar mi nombre en las puertas de los lavabos
y comprobar, cada día, si allí continuaba.
De adolescente, segura de que mi nombre aguantaría un curso completo,
cogía la navaja de mi padre a hurtadillas y rasgaba el tronco de un pino,
inscribiéndome para la eternidad si sorteaba la resina.
En mi juventud, llenaba páginas
que engalanaba con portadas en las que mi nombre
no se amamantaba del título pues tenía vida propia.
En mi primera madurez, el nombre cedió ante la firma
relegándose al subsuelo del que sólo emergía, como una rama nueva,
en el buzón.
En mi madurez plena estampé mi firma en documentos
en los cuales mi nombre se perdía arriba, al inicio,
entre declaraciones, promesas, identificaciones y juramentos.
Ahora no juego con la arena,
en el colegio no queda rastro alguno de los que allí nos herimos,
el bosque de pinos de Llavaneres fue talado y reemplazado por casas,
a mi buzón llegan pocas cartas dirigidas a mí
y la mayoría antecedidas por un gélido "Sra."
y mis firmas, automáticas, han perdido de vista su origen.
Lo más terrible no es perder el nombre
sino contemplar cómo se va borrando poco a poco, poco a poco.


J.Jorge Sánchez. FILOSOFÍA DE LA MINUCIA.Bartleby Editores, Madrid, 2008.


¡Hala todos a oir a la Fides recitar!

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