miércoles, 10 de febrero de 2010

CARTA A BILLY McGREGOR

Mi querido Billy:
Hace muchísimo que no hablo de tí.
Hoy charlando con Concha Vidal sobre el foro de Poesía Pura sacábamos a colación el tema los afectos.
A Concha Vidal la conocí en ese foro y después nos hemos encontrado un par de veces en eventos poéticos. Uno en Valencia, inolvidable, y otro en el Café Gijón donde a su vez conocí a Olga Pais de la tengo un gran recuerdo. Le profeso una gran simpatía a esta Vidal pequeñaja y vivaz como su poesía.

Le decía que no sé por qué motivo conservo algunas veces un cariño incondicional por personas, por lugares y situaciones que para mí de una manera u otra son inolvidables a pesar de que a veces no han me han sido nada propicias

No es este tu caso Billy. Sé muy bien por qué siento admiración y cariño por tí.
Me proporcionas y sin pedir nada a cambio, momentos inolvidables de lectura y además mantienes -al menos conmigo- esa distancia que deben mantener los personajes admirados con sus admiradores para que la magia no se rompa.
El lector debe tener la oportunidad de fantasear, de creerse y ser mientras lee, el protagonista de los relatos. El lector debe poder apropiarse de todas y cada una de las palabras y disfrutar con ellas de una especie de onanismo único y personalizado así como imaginar al autor y las circunstancias que le impulsan a escribir.

Seguramente esto no son más que cosas mías y de las que no merece mucho más la pena seguir hablando.

Tuya siempre.

5 comentarios:

La paciente nº 24 dijo...

Había estado antes aquí, alguna vez. Fue cosa de perder mi propio enlace y tener que buscarme en google, ahí aparecía esta página y una entrada anterior que quise agradecer. Pero respeté mucho tu silencio y no lo hice. Ahora, permíteme: Gracias por aquello, por leerme, por venir.

Manuel Martínez Barcia dijo...

No conozco a Billy, tampoco te conozco a ti, personalmente me refiero. Sí vuestros trabajos, como los de otr@s muchos que circulan por los laberintos de la red que algunos llamamos: foros de poesía.

Sin embargo, el eco de esta carta que ahora escribes, genera una corriente irresistible de respuesta, porque logras crear un espacio invisible donde cualquiera puede ser destinatario del mensaje del que te haces remitente.

Me encantan esas fantasías de lector de las que hablas, donde como en el mundo de la radio, se puede recrear al personaje o al autor a imagen y semejanza de lo que el mensaje sugiera.

Y yo quiero pensarte, cabal y amigable, y ovillo que se enreda en la textura de las almas tranquilas, sin escrúpulos innecesarios.

Pero son cosas mías...

Disculpa esta intromisión en la intimidad de tus palabras, y gracias por ser tal como eres, Amparo.

Un abrazo
Manuel

Bletisa dijo...

Gracias a tí paciente nº 24, es un placer leerte.

Bletisa dijo...

Es verdad que cualquier escritor puede generar en sus lectores este tipo de sensaciones, de fantasías, y conseguir unos efectos prodigiosos. Eso es la grandeza de la literatura.
Aquí en la Red, McGregor ha conseguido emocionarme como muy pocos y se lo agradezco profundamente.
El mismo es un personaje que yo he fantaseado y que seguramente no tiene nada que ver con la realidad, pero me encanta así a mi manera y no quiero conocerlo nunca.
Prefiero quedarme con la magia de lo que dice y con "mi" personaje.
Tengo derecho como lectora a esas cosas.

Gracias Manuel por pensarme tan bien,tan generosamente.
Un beso.

Anónimo dijo...

Te has olvidado, mi querida Bletisa, de la PRIMERA VEZ, en mi Alicante ¿no rcuerdas?
Te quiero mucho ¿sabias?
Concha dixit.