viernes, 14 de agosto de 2009

NO PERDONO A MI PADRE.

Yo soy una mujer, siempre lo he sido.
Lo fui cuando al nacer gritó mi padre:
Por fin tengo una niña que me cuide.
Se me arrugó la frente
Se me rompió en cristales la esperanza
de un beso o de un azote, de un impulso,
de un empujón brutal que me lanzara.
Y tuve que aprender a correr sola
subida a mis zapatos de tacón.
No perdono a mi padre su ignorancia,
la desventaja cruel que su discurso
hizo que retrasara mi llegada a la meta.

17 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

La esencia vida escrita ante los hechos.. me gusto el desarrollo de tu poema..

Un abrazo
Saludos fraternos

Que tengas un buen fin de semana

Bletisa dijo...

Gracias poe leer Adolfo.
Un beso.
Lo tendré.

Giovanni-Collazos dijo...

Este poema es transparente...

pero podemos perdonar, pero no olvidar... y mira que soy agnostico.

Jose Zúñiga dijo...

Anda!, no yo a mi madre. Algo escrito tengo sobre eso y algo más escrbirá mi sujeto poético.
Acucus, Blé.

Jacarero dijo...

Mis inquietudes, estimuladas por las dificultades, me hacen vivir.

El día que llegue a la meta, es que me he rendido.

Muerto: con o sin vida. RIP

...No nos preguntemos que hicieron nuestros padres por nosotros, sino que podemos hacer nosotros por nuestros hijos...

(Mera copia de Kennedy o Rodriguez, pero es que tenia unas ganas locas de ponerlo en algun sitio)

Un beso, revolucionaria y contestaria zamorana.

Concha Vidal dijo...

¡ Ay Blesti... Bleti...!
De todas formas, cuando te bajaste de los tacones lo hiciste, así es que, mejor guarda el no perdón.
Tú eres incapaz siquiera de pensar en sí o en no perdonar a nadie.
Que te cononozco zamoranica, por más que te empeñes en taparte con tus mantas.
Muakssss, desde este Alicante pegajoso de calores.

Anónimo dijo...

Bleti, entonces no deberíamos perdonar a ningún padre: hijos todos de la in-cultura de la época. Sé que no te servirá de consuelo, pero yo también llegúé tarde a la meta, aunque no culpo a mi padre, sino a todos los padres patrios que educaron a los nuestros, de todos modos, no deja de ser un alivio no tener que llevar en la playa bikyburka.

Genial, como siempre o casi. Bess.

Sag.

Bletisa dijo...

Quiero que esto sea mi voz poética como dice Zú.
Mi padre murió anciano y enfermo y le cuidé y lo perdoné porque como dice Sag al fin y al cabo somos lo que heredamos.
Nunca quise defraudarle y me las ingenié como pude para no hacerlo y a la vez seguir siempre adelante.

Bletisa dijo...

Hola Jaca, me alegra mucho verte.
¿dónde te metes?

Pues aquí pon lo que quieras aunque sea de Kenedi.
No sabes como me gusta Emilio.
Un abrazo grande y que sepas que me alegra mucho leerte.

Bletisa dijo...

Si ya sé que tenenos suerte Sag, mucha suerte pero desde mi casa en la calle Abtao tuve que hacer mi guerra en una familia de un padre autoritario y tres hermanos hombres para ser algo más que una cuidadora de padres ancianos.
Aún así, nunca le defraudé: misión cumplida.
Bletisa es estupenda jejejje.

Un beso Sag.

Anónimo dijo...

POR SUPUESTO QUE ERES ESTUPENDA BLETI YO NO SE QUE DECIRTE CADA UNO TIENE SUS COSAS Y SABE SI DEBE O NO DEBE PERDONAR LOS DEMAS NO SOMOS NADIE PARA JUZGAR
UN BESO MUY FUERTE AH ESCRIBES DPM
KA

Santiago Redondo Vega dijo...

La educación heredada, el entorno político, la situación social de aquel momento; ser mujer era un problema de honor y una razón de seguridad para el futuro, por eso trabas, cortapisas y a sus labores: España, ni más ni menos. Aquí estamos criticando-perndonando padres. Pero no se puede leer un pensamiento ni criticar una actitud sin escrutar tambien el entorno que lo motiva. Los ojos de aquel momento no son éstos, a dios gracias, y hubieron muchos púlpitos predicando al unísono por aquella maldita certidumbre.

Horror pasado, aún con secuelas y consecuencias irreparables ya.

Pero por contra, hoy la mano social -y digo la social no la familiar- está tan lánguida, tan abierta, tan descarriada y tan falta de conciencia de lucha de futuro, que empezamos a entender potros y apriscos. Hasta la plena libertad es mala sin valores, que no sean cotidiano botellón o evasión de coca.

Los extremos son siempre extremos, pero a veces, llegan a tocarse en lo execrables de ambos.

Un abrazo Bleti, te comprendo mucho y bien, pero perdonar es de sabios, aún es tiempo.

Jose Zúñiga dijo...

Qué cosas.

Bletisa dijo...

Yo también te quiero mucho Ka y el que lees dpm eres tú que no es lo mismo.
Oye, no sé si te había dicho que te quiero mucho.
Pues sí.

Bletisa dijo...

Pues sí Santiago, todo se ha relajado a lo mejor un pelín de más pero prefiero esto que aquello.
Idiotas los había antes y ahora pero quien ha dicho que no hay valores.
Ni dudes que los hay con o sin botellón que al fin al cabo es la versión actual del cutreguateque de tu tiempo.

Un beso

Bletisa dijo...

¿Qué cosas Zú, a ver, qué cosas?
Somos honorables ancianos ajajajja ¿qué quieres?

Oye que me gusta mucho verte aquí.

Muaccc.

Bismark Estrada dijo...

Un tema fuerte, pero en tus versos, se nota sincero y claro, pero asi mismo con toda la carga que eso representa.

Un placer leerte.

Abrazos.