jueves, 14 de octubre de 2010

Que todas las balas se queden a medio camino.

Este texto de El pasillo de la octava es poesía pura.
  Le agradezco que me lo haya dedicado y en la misma medida que siento verguenza de género con las Paragüeras ( por ejemplo) lo siento de orgullo con mujeres que escriben así  porque son así.




"El miedo no tiene golpe, así que nos resistimos a esquivarlo, es como la bala que atraviesa el aire pero no la percibes, lo peor es hacerte consciente de la herida cuando te miras las manos cubiertas de sangre. No sé de qué Orson Welles, de qué amígdalas, en qué planta de hospital ha nacido el miedo, sólo sé que hoy está en todas las cosas que me rodean; justo al borde de tu cama, en el oxígeno que te sostiene, en el goteo que parece un grifo mal cerrado, pero sobre todo en mi nombre que apenas recuerdas. Me da miedo que me pidas que llame a la peluquera porque a estas alturas te encuentras tan fea, tomarte de las manos repetidas veces, hablarte de tu belleza, pedirte que digas mi nombre, como si quisiera meter los dedos en tu garganta para sacarte el caramelo que está haciendo que te ahogues. Ser la madre y tú la niña: Aprende mi nombre, di mi nombre, pero sólo las uñas manchadas de sangre. A veces el miedo me persigue en tu sueño, cuando tus pulmones hinchados te hacen la respiración más corta, y acerco mi oído a tu boca, por si el oído fuera un espejo que reflejara tu vaho, reconocerte viva. Al escucharte lloro un poco, te acaricio un poco, te beso un poco, te leo un poco, todo lo hago pequeño, a la medida de tu respiración. Luego repito una y otra vez mi nombre, te pido di mi nombre, al despertar, di mi nombre. Y de nuevo el miedo se posa en la boca, en el agua que bebo, en el goteo, en el oxígeno, en las paredes blancas, en todas las cosas, y lloro y pienso que ojalá el miedo sea una bala disparada por un francotirador muy torpe que apunta mal a su destino. Y que por la mañana no haya sangre, y llegues al primer suspiro –sin apuros- deletreando mi nombre."

5 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Excelente como siempre... leerte es maravilloso..

Que tengas un fin de semana excelente..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Begoña Eguiluz dijo...

A mí también me parece, este texto, profundamente conmovedor, Bletisa.
Rezuma fuerza, una fuerza muy controlada, tal como exige la situación que describe. Creo que ese reiterativo "¡pronuncia mi nombre! marca lo único que pone coto al miedo...(yo también lo he conocido y no quiero olvidarlo)
Y... yo también siemto un profundo orgullo de género por cada pluma femenina que veo que se empuña con oficio y autenticidad...

estrella dijo...

Hola Bletisa!
El miedo siempre nos rodea,nos enfrentamos a él,como podemos,como sabemos y no siempre ganamos,pero lo seguimos intentando
Ojalá las balas no nos alcanzaran..
Maravilloso texto,gracias!

Un beso

estrella dijo...

Hola de nuevo Bletisa, quería decirte que he creado un blog y me gustaría que me comentaras que te parece,gracias,no creas que es gran cosa,pero me gustaría que te asomaras.

Un beso

Bletisa dijo...

Me asomé y me encantó Estrella.
Felicidades y que disfrutes escribiendo.
Un beso.