viernes, 1 de octubre de 2010

LOS LIBROS

                                                    

Reposan los libros en sus estanterías

apiñados

abrigándose los unos a los otros

para evitar el miedo

de no volver nunca a ser abiertos.

Sólo les falta la voz para gritarnos.


Las nuevas tecnologías son estupendas pero nos quitan demasiado tiempo del poco que tenemos para cosas tan importantes como por ejemplo los libros.
  Ahora que llega el otoño tengo que replantearse la vuelta a la lectura más intensiva. Me estoy embruteciendo, dispersando en asuntos  infinitamente menos importantes.

4 comentarios:

José Baena dijo...

Hay por desgracia tan poco tiempo para lo importante. Menos mal que no nos paramos a contarlo mucho, porque si no daría miedo todo el tiempo de nuestra vida que pasamos haciendo cosas necesarias e irrelevantes. Dedicarle tiempo a un libro, en cambio, siempre es una satisfacción. Muchas veces se aprende algo, otras simplemente se disfruta. Si no...a las malas podrás presumir de cultura.
Bss

estrella dijo...

Hola Bletisa!!
Con sinceridad,mis libros están cambiando de color,por el polvo que los cubre,no hay excusas,podría enumerar muchas,pero,para qué? ya las conocemos.
Me compré un libro hace un par de semanas...voy por la pág.6,con eso ya lo he dicho todo.

Un beso

Santiago Redondo Vega dijo...

Dos por uno, como en Carrefour.

En un sólo post, un poema precioso sobre los libros y su uso, sus sentimientos, su vida, su alma. Amigos íntimos y duraderos. Bello. Y una reflexión certera sobre el tiempo, su uso y su desuso. Los dos me parecen muy hermosos y profundos.

Convencido estoy de que el otoño te ha desnudado en íntima y reflexiva -aunque a mi me gustes siempre- tras la vorágine del sol y de la sal del veraneo.

Digo yo.

Un abrazo.

víctor (el gato estepario) dijo...

Y éste es muy, muy, muy bonito de verdad.

Para mi hay cosas indispensables. Una de ellas es la lectura diária.
Siempre llevo adelante dos tipos de lectura diferentes: en una mano el libro con (prólogo y princípio) trama (fin y epílogo), y en la otra el libro de poemas desconectados entre ellos. Elegí la mesita de noche como lugar para el libro de poemas, porque son textos cortos que dejan una imagen completa, una cadencia completa, un pensamiento completo paladeándose antes de entrar en el país vaporoso de los sueños.
Yo escribo ¡con lápiz! bastante de mis poemas en las mismas hojas de los poemários que esté leyendo. Y esos poemarios se convierten en obras de su autor y mía también. Y los acaricio, y casi beso sus hojas cálidas, como si estuviesen vivas. Hoy día creo que el libro es todavía insustituible. Dentro de un siglo allá ellos, jaja
¡Cuáta vida hay en los libros!


Muy bonito, de verdad. Me ha gustado mucho.

Bs