lunes, 13 de septiembre de 2010

Los musos.

Un poeta o poetisa no es nada sin una musa o muso. Todos, todos los grandes poetas han tenido una o uno por lo menos. Uf ya me parezco a ése que decía lo de los Vascos y las Vascas,,,,,,en fin que me disperso, voy al grano.

Que conste que el que yo no haya hablado de los míos, no quiere decir que no los tenga y haya tenido. Tuve un muso hermoso y joven como un ninfo que me inspiraba muchísimo y al que dedicaba los mejores poemas de amor que se hayan escrito nunca.
Todo lo que él hacía y decía yo lo ensalzaba en bellísimos poemas dignos de figurar en todas las enciclopedias de la poesía universal.
Un día me levanté con el pie izdo y con ese mal humor con el que a veces me levanto y que tanto temen mis seres queridos y todo cambió. Empecé a verle como un papanatas, a descubrir que le clareaba el cuero cabelludo, que no era ni tan alto, ni tan listo, ni tan guapo efebo, ni tan joven y hermoso cómo para merecer mis elogios poéticos y me desmusé.
Ahora estoy buscando otro porque considero que una poetisa de mi talla no puede estar sin muso porque eso se nota y va en detrimento de la calidad poética.
Ningún poeta que se precie de serlo puede estar así como yo ahora, desmusada del todo y mirando mientras escribo a las musarañas que es lo más parecido que he encontrado al menos fonéticamente.
En fin que si a alguien le sobra alguno y hasta alguna, puede pasármelos a ver si me sirven y me arroban el seso .

Todo sea en pos de la creatividad.

4 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Eres la leche. Buscaremos musos y, si no, a cazar gamusinos.

estrella dijo...

Hola Bletisa!
Sinceramente creo que te apañas muy bien sin "muso",aunque las musarañas también juegan un buen papel,jajaja.
Pero puedes seguir buscando,que no está de más..

Un abrazo

Anónimo dijo...

CACHISSSSSSSSSSSSSSS LA MAR NO HAY DERCHO JO

UN BESO GUAPETONA

Kable dijo...

Las musas fueron escritas por vez primera por José Luis Muñoz Sáez en el año 2001.

Ejemplos:

A MI MADRE

Decir madre es decir amor y vida,
abrir al horizonte la mirada,
sentir que en el silencio y en la nada
su mano va cubriendo nuestra huída.

Es volver a la infancia alborozada,
es tornar brevemente a la cordura,
admirar en un soplo la figura
que desprende su imagen sosegada.

Decir madre es privarse de amargura,
apartar de la mente la agonía
y guardar en el seno la valía
de sentir cada instante su bravura.
Yo que afirmo en el alma la ternura
que brota de su blanco pensamiento,
en la dicha proclamo con el viento
ese gozo que ensalza su armonía
y el orgullo que inflama mi alegría
al decirle a mi madre lo que siento.
José Luis Muñoz
ESTO ES UNA MUSA JAJAJAJAJ