jueves, 3 de mayo de 2012

Un poema


Tenía tantas ganas de besarte

de abrazarte y de olvidar otros inviernos

que fue crucial la hora.

Las once de la noche.

Las once y la alegría de la lluvia en los tejados

se hicieron rosas blancas y amapolas

que nos volvieron locos de alegría

Y nos llenaba el pecho y la camisa

de manchas de carmín y de aguaceros

todas las consecuencias. Y tus palabras

me recorrían toda la piel entera.

Así era nuestra historia y sus mitades

y aún recuerdo tu aliento y me emociono.

4 comentarios:

elvira daudet dijo...

No te lo perdono, haber estado en el mimo lugar y no darme un abrazo.¡Con las ganas que tengo de conocerte!

Precioso poema,guapa, versión optimista, con amor y muchos años menos, de un día de lluvia


Te agradezco tu colaboración, pero la lluvia manda y es singular.

estrella dijo...

Hola Bleti!!
Increíble poema de amor y de entrega,recuerdos...nostalgias.
Cuando un beso significaba tanto,cuando las flores se habrían a vuestro paso,cuando la lluvia os acariciaba.

Un fuerte abrazo con todo mi cariño!!

Anónimo dijo...

HOLA BLETI NO LO ENTIENDO MUY BIEN PERO ME GUSTA
BUENO TODO LO QUE ESCRIBES ME GUSTA VA SER ESO CREO JAJAJA
UN BESO
KA

VICTOR GATO dijo...

"La lluvia en los tejados se hicieron rosas blancas", esto es muy bello.
Es una escena muy hermosa, ya sea imaginada como recordada. Ha merecido la pena que la retengas y la guardes a buen recaudo, y que la compartas.

Bs