viernes, 25 de marzo de 2011

Ricardo Flecha y su Cristo desnudo.



Soy enfermera y en treinta años de profesión he visto y cuidado miles de cuerpos desnudos.
Algunos estaban muertos.
Pocas cosas me han impresionado  más y me siguen impresionando más  que un cuerpo muerto, esté desnudo o no.
No sabría explicar la sensación de respeto y de transcendencia que un cuerpo humano ya muerto me produce.
La entrega, la laxitud de un cádaver, la paz que desprende y al mismo tiempo la sensación de presencia es un misterio para mí.

       Bueno no quiero marearos porque sería otro tema.
Todo esto viene a colación del jaleo que se ha armado en esta región mía por la imágen del  "Cristo en brazos de la muerte" del imaginero Zamorano Ricardo Flecha.
  La polémica en esta región de papanatas se ha desatado por su desnudez.  Siiiiiiiiiii, por su desnudez aunque no os lo creáis.
A mí me parece bellísima la imagen de este Cristo muerto y de su sexo muerto circuncuncidado.
  Tendrá la suerte de tener esta imagen de Flecha la ciudad de Medina del Campo en Valladolid.
  No se la merecen . Creo que la van a cubrir con un pañal.
 ¡Manda cojomes!
    Capaces son de ponerle unos calzoncillos con marca y todo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

VEGA

Jamás se harían daño

Jamás, aunque en sus manos floreciera

un arsenal de balas y de asco

dispuesto a dispararse bajo cualquier pretexto.



Nunca lo harían.

Nunca.

Nunca ni aunque los apuntaran en la nuca

dos mil repetidoras

con la promesa incierta de una muerte de cine.



Y es que hace poco tiempo que aún se amaban,

se libaban la piel en cada abrazo

y en cada beso un gesto

y en cada gesto el mundo a su medida

sin pensar en idiotas con nombre de camino

a punto de cerrarles las veredas.

"No puedo quitar mis ojos de ti"







¡Qué putada, eh!  Soy un desastre

lunes, 21 de marzo de 2011

domingo, 20 de marzo de 2011

Mientras escribo....bis. ( Bata, Paco Sevilla)

Dice Batania que le ha dicho Paco Sevilla que se deje de blogs y de dispersarse en tonterías y que atienda a su obra. Esto se lo ha dicho en un correo escrito en cuerpo sesenta nada menos…. cómo gritándoselo.

Menos gritos Milagritos (P Sevilla) y deja al chico en paz haciendo lo que le dé la gana. Desde mi punto de vista ojo-águila estás equivocado, que lo sepas.

Hay escritores –sobre todo poetas- que cuando hablan de obras, deben estar pensando en obras centrales, sin flecos, únicas, sesudamente trabajadas, identificativas, pulcras…. o vaya usted a saber qué más tonterías. Obras de dar asco, vamos.
Y es que no termino de entender que es “Obra” para los poetas.
Una obra es el resultado de un trabajo aquí y en Pernambuco y diga lo que diga nadie (incluido Paco Sevilla en cuerpo sesenta gritando) Batania se curra toda su “Obra”.
Batania se curra su “Obra” poética (puede gustar o no) y la adyacente ( puede gustar o no) y es un poeta especial y además un personaje muy especial.
Sé que Paco Sevilla se lo dice absolutamente convencido pero se equivoca.
Vamos a dejar en paz a Batania, a no comerle el coco con chorradas y a dejarle en pazzzz con cuatro o cinco zetas con sus cosas.

A mí me encantan y últimamente debo pensar en mí y en lo que me gusta.

Mientras escribo.


(Mujer escribiendo una carta de Gérard Ter Borch)




Mientras escribo

olvido que me crecen tempestades,

que miles de banderas de pirata

ondean todavía.

Llenan el horizonte y me tapan la luz

con sus huesos cruzados

y con sus calaveras desdentadas

y sus falsas sonrisas.



Voy poniendo a tu nombre

un grano más de arena, un beso menos

y cientos de palabras que me cuelgan.

Intento ser capaz, ser otra vez,

reconstruirme un poco

y coger con la punta de los dedos

restos de purpurina derramada.



Mientras,,,, escribo.

viernes, 18 de marzo de 2011

Desde dentro.

                                          Pintura de Olga Minardo




Ahora es solamente la hora del silencio,

de recogerse adentro y llorar hacia adentro

aunque nos crezcan flechas de suicidio.

No ir dejando huella es la consigna.

Sólo encerrar demonios

poniéndoles cadenas y candados

desde dentro

Y alguna vez que otra

respirar hacia adentro

para que llegue el aire a todos los rincones,

no sea que asfixiemos por olvido

al ángel camuflado que aún nos queda.



Bletisa.