domingo, 25 de marzo de 2012

Una carta.




“Acabas de cumplir ochenta y dos años.
Has encogido seis centímetros, no pesas más de cincuenta kilos
y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. De nuevo siento en mi pecho un vacío devorador que sólo colma el calor de cuerpo abrazado al mío.”
                              
                                        André Gorz.  (De Carta a D. Historia de un amor)

Maravilloso el comienzo pero,,,,,,,,,,,Plóf

Pocas veces un libro me he creado tantas falsas espectativas antes de.
Creo que  cada vez tengo más dificultad para relacionarme con los otros seres humanos escribientes.





viernes, 9 de marzo de 2012

Pues a ver que os parece.

Antes de cerrar miró a ambos lados del pasillo y todo estaba en orden excepto la puerta del piso de Blanca que estaba sólo entornada.
No se veía  luz ni se oía nada y eso le inquietó,  pero estaba tan borracho que sólo fue un sentimiento fugaz y desordenado cómo todos aquellos que se le agolpaban siempre después de pasar la noche bebiendo cerveza en los baretos de su barrio. Se fue a dormir.

El piso que ocupaba Blanca había sido antes de  Manuela y de  Elías, sus padres Gallegos y emigrados a Madrid allá por los años sesenta.
Era un piso muy luminoso en la calle Abtao con un patio interior inmenso y  ajardinado, propiedad de empleados de Ayutamiento.....



Soy una nulidad, ya lo sé listosssssssss, pero voy a escribir una novela.


¿Qué os parece, podría ser el principio de una novela, nivola??




lunes, 5 de marzo de 2012

Hace menos de 1 minuto





Hace menos de minuto y medio me he sorprendido a mí misma  hablando conmigo misma.
  Lo peor no es que hablara; lo peor es que discutía amargamente conmigo y hasta me sacaba el dedo  perdiéndome el respeto.
  ¡Santodiosdelamorhermosodelafuensanta Amparito,,,,,,,,adonde vamos a llegar!
  Cada día me desconozco más y eso me preocupa.

Adonde dices que vamos?? ainsss.

Para que yo me llame así.

“Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo”

                                Ángel González.



Para que yo me llame así como me llamo,
han tenido que pasar
más de dieciocho mil doscientos cincuenta días
con sus correspondientes noches.
No voy a consentir a estas alturas
que nadie me quite ni me ponga ni uno solo de mis días,
ni una sola de mis noches
y ni uno solo de mis sueños.

Voy a ponerle cascabeles a mi cama
y si hace falta
hasta alambradas de espino y minas antipersona.
Que suenen, que retumben, que me avisen,
que explosionen y que hieran si hace falta.
Que se joda el enemigo.

Aquí en el oeste los ocasos son serenos
y las noches, aún sin ninguna certeza,
son aunténticas delicias todavía